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Larouco - Verin 01.05.2006
por Chema Cortes (07/05/2006)
Ver el track: 21_Chema Larouco 01 05 2006 B.IGC
Era ya el tercer día que estábamos en Larouco, y a pesar de que en los dos días anteriores ya nos habíamos pegado algún vuelillo que otro, hoy pintaba mejor que nunca para tratar de dejar la sierra y buscar aterrizajes más allá del alcance por fineza de nuestras velas.

El día amaneció de oeste, por lo que había que plantarse en el despegue correspondiente de la sierra de Larouco. Lo bueno que tiene este lugar, es que sople de donde sople, siempre hay un buen despegue disponible.

Consultados los pilotos locales que por el despegue pululaban (había gallegos y portugueses, además de un grupo de franceses), la ruta habitual con la componente de viento existente era tratar de llegar hasta Verín, a unos 25 kms. al oeste en línea recta, y si el día daba para más, seguir en esa dirección sobrevolando la A-52.

Al principio el día no terminaba de funcionar. De hecho, y hasta que Raúl consiguió largarse el primero de todos, lo más que se encontraban eran estrechos pelotazos bastante rotos y tumbados, que además iban por ciclos. Me animo a salir y pronto remonto sobre el despegue unos 300,- mts. todavía insuficientes para aventurarse lejos de los apoyos de la sierra, así que trato de mantenerme hasta que se desprenda algo que me suba a una altura prudente.

Pero en vez de eso, el ciclo se apaga y todas las velas que en ese momento estábamos por allí, nos fuimos hundiendo como hojas de otoño. El más listo fue Urruti, que con algo más de altura veía como nos ibamos para abajo irremisiblemente, y se fue al despegue a aterrizar. Los demás, pinchados en la pista que accede a la sierra.

Sin recoger la vela, nos metemos en las furgonetas y nuevamente para arriba. Para el segundo intento, me lo tomo con más calma y espero a que los ciclos se definan suficientemente. Van saliendo algunos pilotos de Ostargi y parece que se sostienen (Raúl, para estas alturas, ya debía de estar aterrizando en Verín). Urruti se aguanta y se tira para atrás. Aitor también se aguanta, pero prefiere volar por los alrededores de la sierra. Gorka sale. Hay que sujetarle y luego empujarle para salir, ya que cuando la racha se pone, se pone de verdad. Rápidamente, le vemos remontar hacia lo alto. Sergio y Mauricio también salen y remontan con facilidad. Esto parece que ya funciona bien y me toca despegar.

Salir y directo para arriba. En cuestión de diez minutos ya he remontado unos 500,- mts. y a pesar del ventarrón del despegue (se avanzaba a poco más de 5 kms./hora) según se va ganando altura el viento afloja. Con esta altura me animo a tirarme para atrás y tratar de ganar Verín. Y nuevamente va a ser otro vuelo en solitario. No veo a ninguno de los que tan sólo unos pocos minutos antes que yo habían despegado.

Tan sólo tengo que derivar la suave ascendencia que no me ha abandonado desde el inicio del vuelo. Cuento con una ascendencia constante de entre +1 m/s y +2 m/s que voy girando tranquilamente que me aúpa hasta los 2.350,- mts. altura que considero suficiente para realizar la primera transición. Tenía unas barbas de nube formándose a mi altura algo más al norte de mi posición y consideré que estaba suficientemente cerca del techo como para dejar de subir (las nubes siempre me han infundido mucho respeto). Como luego pude darme cuenta, esto era un error de apreciación notable, ya que el techo del día estaba en torno a los 2.800,- mts. y esas barbas, a pesar de estar formándose a mi altura, todavía tenían que subir un buen porrón de metros más.

El caso es que en esta mi primera transición apenas perdí altura (quizás 200,- ó 300,- mts.) y enseguida encontré una nueva ascendencia que comencé a girar. Tan suave como la anterior, su deriva me iba acercando poco a poco al objetivo marcado. En cuanto recuperé la altura que con la primera térmica había conseguido, volví a lanzarme en transición. ¡¡Craso error!! Esta vez me encontré con la madre de todas las descendencias. Con un -4 m/s continuado, en pocos minutos había perdido prácticamente toda la renta que tan fácilmente había conseguido, y empezaba a dudar seriamente sobre la consecución del vuelo hasta Verín (que la verdad, se veía ya a tiro de piedra).

Afortunadamente, el -4 m/s se convirtió en un cero que me acompañó prácticamente hasta la entrada a Verín. No me compliqué la vida, y a pesar de contar con unas lomas soleadas a mi derecha que seguro que funcionaban, puse el parapente todo recto hacia el pueblo.

Fue en este momento cuando Mauricio contactó conmigo por radio para decirme que estaba aterrizado en Medeiros y que había conseguido recogida a Montalegre gracias a una furgoneta de gallegos que habían ido a recoger a un compañero. Me vio pasar por encima y me utilizó de antena repetidora para contactar con los ya aterrizados en Verín (Raúl, Urruti y Sergio), y dar el parte.

El vuelo está llegando a su fin. Según me acerco al casco urbano del pueblo, veo amplias campas verdes a su entrada. Le doy mi situación a Urruti desde el aire, para facilitar la recogida. Me giro para enfrentarme al viento y aterrizar suavemente en un amplio prado ... ¡¡¡lleno de troncos de arbustillos quemados por un incendio reciente!!! Menudo coñazo para recoger el parapente. Se enganchaban todos los cordinos con los tronquitos de marras y encima la vela se me puso negra del carboncillo.

Tras recoger y empezar a patear por la carretera en dirección al centro del pueblo, a los cinco minutos aparecieron Musty y José Manuel con la furgoneta de recogida. Ya estaban dentro Raúl, Urruti y Sergio (además de dos pilotos gallegos). Tan sólo nos quedaba recoger a Gorka, que había aterrizado en Fumaces, unos pocos kms. más al este de Verín (no pudo pasar el puerto).

En resumen: 23 kms. en 55 minutos de vuelo. Paisaje extraordinario. Ruta fácil y sin problemas para aterrizar en cualquier sitio. Condiciones suaves a pesar del viento en el despegue (ni una sola plegada, tan sólo alguna orejilla por falta de presión momentánea). A ver si la próxima vez conseguimos pasar el puerto.