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Fin de semana del 8, 9 y 10 de septiembre de 2006 por
Rodolfo Pérez Leunda (11/09/2006) |
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Voy a contaros los vuelacos que me he pegado este fin de semana en la zona de Lumbier (Navarra). No es que sean de record, pero para mí han sido especiales. Primero por hacer unos vuelos que no había hecho nunca y segundo por ser en un solo fin de semana. Además de ese buen sabor de boca que se te queda cuando todo te sale bien.
Viernes 8
Rakel y yo quedamos con Víctor y Marta (de Vitoria), para volar en la Higa de Monreal, una montaña de 1280 metros y 700 metros de desnivel. Yo solo había subido una vez y no había volado por ventarrón, pero Víctor sí había volado alguna vez.
Hace algo de viento del norte, pero muy poco, y de vez en cuando entra alguna racha térmica. Los buitres nos indican que hay algo de térmica, aunque son las 5 de la tarde y en estas fechas el sol ya va hacia abajo. Salgo en una racha (el despegue sin viento es mortal) y el parapente sube plegado pero finalmente se abre y corro hacia delante.
Bajo unos 350 metros sin pillar nada y echando a los buitres de las térmicas, pero sin fuerza para hacer subir a un parapente. A la tercera térmica marcada por los buitres ya empiezo a subir a +0,8, pero me aferro a ella, algo es algo. Al rato ya es un +1,2, ¡qué lujo! y así hasta 1900 metros que parece ser el techo.
Al poco sale Víctor y algo más fácil encuentra una térmica y lucha por subir a +1, aunque no consigue pasar de 1600. Después de un rato girando +1 cerca de la Higa tiramos hacia el E, dirección Lumbier por la ladera de molinos. Víctor cae mucho y aterriza cerca del alto de Loiti, pero yo voy girando todo todo todo, y a esta altitud se cae menos.
Calculo que voy a llegar a Lumbier por planeo y me tumbo en la silla, está suave suave, no se mueve nada. ¡Qué delicia de paseo! A estas alturas se me ocurre que empalmar con la sierra de Leyre no va a ser fácil. Voy a llegar bajo y no veo buitres.
Efectivamente llego con 300 metros sobre Lumbier y veo media docena de buitres un poco más adelante, en la cara norte. Me acerco a la ladera y enseguida pita el vario suavemente. Voy a tener suerte. Suavemente voy subiendo y tirando un poco hacia el E, ya que la ladera va subiendo. En esto que empiezan a salir cientos de buitres. Parece que entra algo más de norte y se monta una buena restitución. De repente estoy en medio de unos 400 buitres (sin exagerar), están por todas partes, delante, detrás, arriba, abajo, derecha e izquierda. Me agobio un poco, pero afortunadamente suben más rápido que yo y enseguida se ponen bien por encima, ufff.
Bueno, hay que aprovechar esta pedazo restitución, así que suavemente voy hasta las antenas, subiendo poco a poco. Llego sin problema y me pongo unos 100 metros por encima. Son las 19:20 y ya me he cansado, así que decido volver a Lumbier, donde me esperan Rakel, Víctor y Marta. Voy acelerando casi a tope y cayendo entre -0,2 y -0,8, a veces incluso pita el vario. No sabía yo que en Arangoiti se montaban estas pedazo restituciones, y menos al norte.
Sábado 9
Nos juntamos unos cuantos, más bien pocos, para la última prueba de la Liga Norte 2006. Subimos al despegue sur de Arangoiti (1200 metros) y se pone la prueba: ir al vértice geodésico, unos 9 kms hacia el E, vuelta al despegue y gol en Olatz, cerca de Pamplona. He volado muchas veces en Arangoiti pero nunca hacia Pamplona.
El despegue como siempre hace de las suyas y tenemos un par de sustos, pero sin consecuencias graves. Poco a poco vamos despegando y metiéndonos en la prueba. No somos muchos y yo como siempre me quedo de los últimos. Por la ladera hay algún +7 y alguno (Robert) se encontró con un +8 sostenido (le vi subir y fue impresionante). De vuelta al despegue me junto con Víctor y con Redín, hombre éste es de los buenos, habrá que arrimarse. Al rato me adelanto un poco y miro para atrás, Víctor y Redín se han subido a una térmica, están estratosféricos y se me escapan. He andado torpe.
Así que ahora a mi bola, voy por la ladera cogiendo altura y cruzo el valle de Lumbier en dirección a Peña Izaga. Había comentado/bromeado con Chema que sería bonito pasarla por encima, pero en estos momentos estoy muy hundido. Me agarro a un +1 que al rato pasa a +3. Pero no subo lo suficiente como para tirarme a Izaga, así que opto por rodearla por el norte. Alguna otra térmica floja que tampoco me sube a más de 1300 y finalmente cuando estoy a punto de sobrepasar Izaga una buena térmica que me pone sobre la peña, donde pasa a categoría termicón...y me junto con mis amigos los buitres. Enfrente está la Higa donde volé ayer.
A partir de ahí más fácil, cruzo una pequeña depresión y llego a la sierrita de Tajonar, que funciona bien. Aunque el GPS me dice que necesito fineza 6,8 para llegar al gol. No me fió y trinco todo lo que puedo para, finalmente, llegar al gol holgado. En el gol está Rakel con los que ya han llegado, preguntando si alguien sabe algo de mi (llevo más 3 horas y media volando). En ese momento miran para arriba y ahí estoy yo. Me silban y me gritan pero no me entero. Mi radio está sin pilas y no me entero de donde están aterrizados así que me voy a una campa al lado de una gasolinera, muy cerquita de donde están los demás.
Cuando me entero de que sólo hemos llegado cuatro a gol (yo, por supuesto el cuarto) me quedo sorprendido. Al parecer el valle de Lumbier era un aspira-parapentes.
Domingo 10
Ayer las tormentas nos respetaron, pero hoy parece que el riesgo es mayor, aunque el día de momento pinta bien. Así que se pone una prueba parecida a la de ayer: despegue, ermita de Lumbier, Sansoain (al norte del valle de Lumbier), Aoiz y gol en Egüés (un poco al E de Pamplona), unos 46 kms.
Bien, ayer los que llegaron al gol (excepto yo) fueron por esa ruta, así que me apetece. Hoy el despegue está más sano, en vuelo hay poco viento del SSW (a veces un poco en contra) pero algunos cúmulos importantes y algún cúmulo-nimbo lejano. El día en general algo más movido, pero tampoco demasiado. Por la ladera algún +6 sostenido, pero en general cuesta subir, las térmicas están algo desordenadas.
De camino a la ermita veo a la gente muy pinchada. Voy a 1400 así que me vuelvo a las antenas del despegue y trinco a 2100, ahora sí, voy para la ermita. Llego bajo y me junto con otros que tampoco van muy sobrados, pero un pepinazo nos sube bien mientras nos deriva convenientemente al norte.
Por el valle de Lumbier unos cuantos lo pasamos agónicamente mal, muy muy bajos, aunque giramos una termiquilla que nos da para llegar a Sansoain con 200 metros sobre el relieve. Seguimos por las lomas que llevan a Aoiz, pero unos cuantos van cayendo. Nos quedamos Víctor y yo. Los pros van por delante, claro. Yo estoy girando un +0,4 y Víctor, ya casi en el suelo, encuentra un +2 salvador, así que me muevo a su térmica y subimos suave pero bien. Al poco él se va (¿¿¿a dónde vas???) pero yo sigo, la térmica me parece buena. El ha visto a Robert girando un pepino en Aoiz y se ha tirado a por él. Menos mal que yo no le he visto porque ambos acabarían pinchando.
Mientras, yo sigo en el +2, se me ocurre mirar para arriba y veo a mis amigos los buitres 500 metros más adelante bajo una nube que se está haciendo. Avanzo hacia delante y el +2 pasa a +4 y me sube a 2400 hasta la nube. ¡¡Yujuuuu!! Hace 20 minutos estaba a 850 metros.
Paso Aoiz sin enterarme mientras contemplo la presa de Itoiz. A partir de aquí hay unas grandes cúmulos (alguno asusta un poco) pero sujetan bien y de vez en cuando regalan algún +2. Se ve que son viejos y no tiran demasiado. Subo hasta la nube y el GPS me dice que necesito fineza 4 para llegar al gol, que está a 10 kms. Voy tirando a medio acelerador hasta que una nube me empieza a succionar a +5. Estoy a 2100 y llego a gol, así que no la voy a girar. Aun así me sube a 2500 hasta que salgo de su influencia.
A partir de ahí fue todo un -3 suave hasta el gol. Eso sí justo encima del gol había un +2, qué casualidad. Orejas y aterrizar. Poquitos en gol, sólo 4. El valle de Lumbier volvió a hacer estragos.
Por cierto Akitxo hizo gol y como había viento del SSW intentó volver a Lumbier. Se quedó a 6 kms, porque finalmente el viento de cara no le dejó llegar.
A las 6 de la tarde en el Pirineo parecía de noche por las tormentas que se iban formando y que, me imagino, soltarían unos buenos rayos y chaparrones.
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