Conocíamos las previsiones para los cuatro días que ibamos a estar en Castejón de Sos (del 26 al 29 de agosto de 2004), y sabíamos que el día bueno iba a ser el viernes. Nos plantamos en el despegue de Liri a las 13:30 horas, y ya había bastante gente en el despegue. Rodolfo, Gorka, Iñigo y Dominique desplegaron sus parapentes rápidamente y enseguida se fueron al aire (serían las 14:00 horas).
Como de costumbre, yo me lo tomé con más tranquilidad y fui preparando el equipo con mi parsimonia habitual. Esto me sirvió para ver como les iba a los "pros" del club, que se lo tenían que currar a fondo para poder aguantarse en la zona de La Tuca. Pero enseguida se empezaron a largar camino de Vilaller, así que me puse las pilas y despegué (las 14:40 horas).
Directo a la térmica de Pedras Blancas. Con un buen pelotazo cojo la altura suficiente (unos 2.600,- metros) para ir hacia La Tuqueta. Cuando llego allí, me doy cuenta que … ¡¡¡no hay nadie!!!. Se han pirado a toda pastilla para adelante, y lo único que diviso, algo más al sureste, son dos velas, bastante arrastradas por cierto. Así que asumo que mi primer vuelo de cross en Castejón de Sos lo voy a hacer más solo que la una.
Tras recuperar algo de altura en La Tuqueta me voy para el morro que está un poco más al sureste de La Tuqueta en el que vi que remontó la parejita, y al llegar, como suele ser normal, ya no quedaba nada. ¡¡A currelar!! Por suerte para mí, se desprendió algo que giré como malamente pude, ya que estaba más roto que el copón, y con el margen de metros que pude sacar (unos 350 metros sobre el suelo), me lancé hacia el otro lado del valle, para tratar de apoyarme en la ladera de enfrente (La Pedrería), que como no me inspira mucha confianza, pues giro y me largo en dirección sur hacia La Capsereta.
Llego bajo (con algo menos de 2.000 metros) y no hay "ná de ná", así que tiro valle abajo en busca de un apoyo. Voy preparado para lo peor, ya que por aquí había pinchado Gorka poco antes. Se me complica la existencia y pongo a funcionar las tres neuronas que todo parapentista tiene (la del sexo, la de volar y la de tomar cervezas) a todo trapo; donde podré aguantarme hasta trincar, donde podré pinchar si no pillo nada, como salgo de este lugar y llego al pueblo más cercano, etc. etc. etc.
Total que con 50 metros sobre una laderita más pequeña que la de Zarauz, en la que había una borda y un coche al que podía leer los números de la matrícula, me tuve que aguantar un buen rato en espera de que saliera algo. Y ya sabéis como es eso; aparte de coñazo, ¡¡movido!!. Fue el peor momento de todo el vuelo, muy bajo y cobrando un montón de mierda (la única plegada digna de mención fue aquí).
Pero quien la persigue la consigue y al final empezó a pitar el vario con algo de continuidad. Así que girando "eso que sonaba" y apoyándome en la cresta que tenía tras de mí (La Ralla) conseguí salir de ese agujero y remontar lo suficiente (hasta unos 2.700 metros) como para empezar a sonreír dentro del casco otra vez.
Con esta altura y con Vilaller a la vista en dirección sureste, salté hasta la siguiente cresta. Nueva hundida. Bueno, en realidad no me hundía tanto (perdí unos 700 metros en esta transición). El problema es que suelto las térmicas antes de tiempo y claro … así no hay quien haga carrera. El caso es que llegué sobre un pueblito (Castanesa) que detrás tiene una cresta que va creciendo hacia el norte hasta culminar en el Pic del Vedat de Ribera.
Esta vez no tuve que currar tanto. Fue llegar y besar el santo. Enseguida pillé algo que giré derivando hacia atrás hasta ponerme por encima del pico este que os acabo de citar y conseguir el techo del día (2.950,- mts.). Con este alturón, la siguiente transición (pasar el valle de Vilaller o como viene en los mapas, Valle de Barravés) la afronté con relativa tranquilidad.
Total que tras este cúmulo de placenteras sensaciones, me plantaba al otro lado del valle sin perder demasiada altura. Llegué al pico Tossal de L'Orri con unos 2.250 metros de altura. Estaba bastante más al norte de la que suele ser la ruta habitual hacia el este (de esto me enteré luego), y como iba solo tuve que volver a activar las tres neuronas nuevamente a pleno rendimiento (renunciando a pensar en sexo y cervezas, claro).
En la cresta sobre la que me aguantaba miraba hacia el este buscando una posible ruta. Más o menos enfrente y al fondo tenía el pico Cap dels Vedats d'Ertas de 2.630 metros de altura, del cual se descuelgan una serie de ramales que van a morir al valle de Boí (que es el que tenía que cruzar ahora). Un poquito al norte divisaba el pueblo de Barruera el cual conocía de una concentración de parapentes en la que estuve hace ya unos años. Al este, unas antenas sobre un morro cubierto de árboles. Estos bosques frondosos dan bastante yúyu cuando vas bajo pero como estaba bien de altura y bastante animado me dije … ¡¡¡a por el morro con antenas que fijo que tira!!!
¡¡Que manera de hundirme!!! ¡¡¡Socorro!!! Veía ya las antenas a la altura de mis ojos y todavía me restaban un porrón de cientos de metros para llegar a ellas. ¿Qué hago? Al sur de mi posición el valle de Boí se estrecha y se cubre de árboles uyuyuy. Al norte, están Durro y Barruera en dónde el valle se ensancha algo más, y encima los conozco. ¡¡¡TIMONEL!! ¡¡¡TODO A BABOOOR!!!
Cuando llego a la ladera que hay sobre el pueblo de Durro, sólo tengo 100 metros de altura sobre el suelo. ¡¡Ale!!, a currelar otra vez.
Aquí estoy haciendo termoladera …… (10 minutos después …). Aquí sigo, haciendo termoladera ….. (10 minutos más …). Todavía sigo en esta microladera esperando a que se suelte algo …. (10 minutos más tarde …). A ver cuanto hemos subido en esta media hora ….. 100 metros. Bien. Análisis de situación:
Llevo dos horas y pico volando sólo. Llevo media hora en esta puta ladera sin trincar nada (aparte de guarrazos que llegan desde abajo). Tengo sed, y en Barruera sacan unas jarras de cerveza que te mueres …
Cinco minutos más tarde estaba aterrizado en la campa de Barruera.
El aterrizaje fue el típico de esta zona; ascensor pomposo; es decir, viento de frente y pompas térmicas, vigilando los chopos para evitar sus rotores y nunca dejándose derivar hacia atrás que luego nunca llegas donde querías.
Antes de empezar a recoger la vela saco el teléfono y empiezo a llamar a la gente para que sepan donde estoy, y a ver si alguno se apiada de mí y me viene a buscar:
Hola Angel. Verás, que estoy en Barruera y … Estamos en el despegue de Liri y tal y tal y tal. Hola Rakel. Verás, que estoy en Barruera y … No tengo sitio, que tengo que recoger a los demás y al Búho que se ha pirado hasta La Seo de Urgell, y tal y tal y tal. Hola Josu. Verás, que estoy en Barruera y … Estoy en la furgona subiendo a Liri y tal y tal y tal. … … … ¿Taxis del Valle de Boí? ¿Cuánto me cobran por ir hasta Castejón de Sos? …… ¿¿70 euros?? Esto …, bien…, les llamo un poco más tarde. Tras recoger la vela y tomarme la jarra de rigor, empiezo a hacer dedo para volver a Castejón de Sos.
Primer coche à Barruera – Cruce carretera con un profesor de yoga jubilado.
Segundo coche à Cruce carretera – Las Paules con un constructor de telescopios.
Tercer coche à Las Paules – Castejón de Sos con un parapentista alemán.
Hora de llegada a Castejón de Sos; las 19:45 horas …. (a la hora que llegaron Rodolfo, Dominique e Iñigo, mejor que os lo cuenten ellos mismos).
Agur
Chema
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